Sentimientos (7-4-2003)

“Desde que empezó la guerra todo va mal. Lo escribo con el boli de tinta  naranja (el color destinado a los temas que debería trata desde la frivolidad) sólo lo haré para quitarle dramatismo.

Esta tarde hablaba con mi ex. Él está apático, yo no sé cómo estoy, creo que desbordada, empreñada y cabreada. Desde hace unas semanas me cogen crisis de llanto; unas ganas terribles de llorar… de rabia, de impotencia, de…

Cuando a todo el mundo le va mal la causa no puede ser otra que los astros. A veces, se les va la olla y nos hacen una mala pasada: desequilibran la armonía, crean el caos y la confusión, entre una cosa y la otra, nos desbarajustan las hormonas. Pero, esta vez la culpa la tenemos los humanos y la verdad, es que no es el mejor término para designarnos.

Cuando iba al cole tenía una asignatura que se llamaba “Historia de las Civilizaciones”, me fascinaba cuando el profe nos hablaba de Mesopotamia (entre el Eúfrates y el Tigris), no sé muy bien porqué despertaba en mi tal emoción. Quizás fuera porque allí emergieron las primeras sociedades ¿civilizadas?, quizás porque, en ese tiempo, yo estuviera por allí. Siempre imaginé esa tierra como el Edén, un gran oasis de tierra fina y suave, donde el cielo era de un azul resplandeciente, el aire olía a pureza y el verde de los árboles salpicaba el paisaje aportando un tono de frescor y un carácter de picardía.

Aquella Mesopotamia hoy tiene otro nombre, Iraq y es una tierra rica y fértil. Rica en petróleo, fértil en años de historia. Hoy Iraq es una tierra golpeada, crateada por incesantes proyectiles de los que no quiero saber sus nombres. Mi aire fresco se ha vuelto enrarecido.  Mi cielo azul está lleno de cenizas.

El Edén es ahora un Infierno. A los Astros les hemos hecho una mala jugada. Han perdido el norte. Ya no pueden ver el Paraíso. Ahora están confusos y desorientados y vagan por el Universo sin entender a los humanos. A nosotros, en cambio, parece que estamos focalizados en combatir el “imperio del mal” y sólo nos van las cosas mal.

Cerraré los ojos, contendré mi dolor y desearé con todas mis fuerzas un mundo mejor. Un mundo en el que la ambición sea darle la mano a quién tengas al lado sin importante ni su raza, ni su religión. Un mundo en el que las armas pertenezcan al pasado y que sirvan para recordarnos lo que nunca más ha de suceder. Un mundo, en el que los líderes sean gente experta: en sentimientos, en tolerancia, en recursos, en bondad… Un mundo en el que el petróleo sea sólo eso, petróleo y nada más.”

Kit para un diario personal

(C) 2003, Yolanda Salvatierra – fragmento del diario personal manuscrito “El retorno de Ulises y Helena” (pag. 93-95)

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~ por ysfteam en 07/10/2012.

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