Depresión, tristeza, melancolía…¿por qué no?

El pasado 19 de mayo, el periódico Expansión publicaba una entrevista con Eric G.Wilson autor de “Contra la felicidad. En defensa de la melancolía” Ed.Taurus.

Eric G.Wilson es doctor en filosofía por la City University of New York y aunque su especialidad es el estudio del Romanticismo Británico y Americano, sus obras se han enfocado hacia la ciencia y ya son cinco los libros en lo que habla sobre la relación entre la literatura y la psicología.

¡Habrá que leerle! Pero hasta entonces os propongo unas cuantas reflexiones:

  • La primera sobre el título de su libro, provocador y altamente sugerente ¿por qué opone Eric felicidad a melancolía? Yo no sólo defiendo la melancolía, la reivindico como uno de mis estados favoritos y no por ello me siento infeliz, a veces todo lo contrario. Melancolía del griego melan(o)-khol(e) significa bilis negra, de ahí su asociación con el hígado como causa de los estados de tristeza tanto por causas físicas como emocionales. Desde una perspectiva psicoanalítica la melancolía forma parte del proceso de duelo y es mediante ella que introyectamos al objeto perdido identificándonos con él, lo hacemos nuestro, pasa a formar parte de nosotros mismos y así llegamos a aceptar que se ha ido para siempre porque siempre que queramos nos acompañará.

  • Eric G.Wilson defiende que este estado es una parte clave de todo proceso creativo, por descontado en el arte pero también en la relación que establecemos con nuestro entorno y con el mundo, desarrollando así nuevas formas de pensamiento. También la melancolía aporta mayor capacidad de empatía con aquellos que atraviesan momentos difíciles y por tanto nos vuelve más sensibles y humanos. En estos aspectos estoy completamente de acuerdo. Hemos construido una sociedad en la que prima la búsqueda de la satisfacción fácil e inmediata y en la que los procesos de duelo y el dolor no tienen cabida, así depresión, tristeza, melancolía, se convierten en expresiones de estados y situaciones enfermizas que es preciso erradicar, se meten en el mismo saco y se confunden. Con ello perdemos la gran oportunidad de oir nuestra voz interior, entrar en contacto con lo más profundo de nosotros mismos, sentir los matices de nuestras emociones. Si estoy depresivo es porque me fallan las fuerzas, mi nivel energético está bajo mínimos, mis capacidades sensitivas están mermadas pero si me concedo el tiempo de escuchar a mi alma aunque sea con mis capacidades sensitivas al relentí, con mi escasa energía y con las pocas fuerzas que me quedan, descubriré que mi alma clama mi atención, ella me dirá que necesita y que debo hacer yo. Si estoy triste es porque mi alma está herida y se lamenta, sanará si le ayudamos a cerrarla, apliquémosle el ungüento del cuidado, de la ternura, de la suavidad. Si me invade la melancolía, si llama a mi puerta, la dejaré entrar.

  • Sobre la melancolía, Wilson explica que si estamos melancólicos, desarrollamos nuevos modos de relación con el mundo, es una forma de “revolución interior”, mientras que con la felicidad desaparecen las preocupaciones del mundo y no se busca un cambio de planteamiento, la tristeza que la acompaña llama a la introspección, lo que sirve como canalizador del sufrimiento. Me siento feliz leyendo los razonamientos de Eric D.Wilson, y además me ayuda a comprender mejor el título de su último libro, es decir, un estado permanente de felicidad pone a hibernar a las neuronas, si ya soy feliz ¿qué voy a poder desear? ¿qué me motivará a aprender, crecer, crear, inventar? Visto así, parece poco estimulante, rutinario, aburrido. Por tanto: ¡abajo la felicidad!, ¡viva la melancolía!

Depresión, tristeza, melancolía evocan situaciones en las que impera el silencio, la lentitud, la calma,… ¿no son todas ellas necesarias para alcanzar la felicidad? Los sabios dicen que la felicidad completa se alcanza cuando desaparece el deseo y la necesidad. Nuestra mente se apacigua y aflora la paz interior que brota de nuestro corazón.

Llegados a este punto mi mente se confunde con mi corazón, nervios y sangre se entremezclan y me llevan a la fusión entre el ying y el yang o lo que es lo mismo, hasta el tao: estar alegre en la tristeza, estar calmado en la euforía, crear con la melancolía, recordar para poder olvidar, pero antes de olvidar lo que he escrito sobre depresión, tristeza, melancolía os invito a que penseis en ello y goceis de las sensaciones que os producen.

Anuncios

~ por ysfteam en 23/05/2008.

8 comentarios to “Depresión, tristeza, melancolía…¿por qué no?”

  1. Y muchos que andan de quejicas por el mundo, queriendo que todos fuesen felices, como si les molestara…

    Como yo dije en mi blog mi influencia mayor es el romanticismo y por el título se ve que es británico, mis raíces… mi cultura, mi ser, hay una nuevo movimiento en literatura que se llama depresionismo y ahora se está llevando a cabo en europa del este… estoy un poco involucrada en ello y me da gusto saber que el romanticismo (el verdadero) se esté reincorporando a los verdaderos sentimientos, para poderlos VIVIR.

    Me ha encantado esta entrada… gracias por el artículo, me ha dejado una sonrisa entre las lágrimas que producen la luna menguante, aún en la mañana…

  2. Yo creo que la felicidad no se puede contemplar como un simple estado de atontamiento, como cuando se está enamorado a los 18. Llega un punto en que sentirse feliz ha de ser la consecuencia de un estado interior autosuficiente contigo mismo, limpio, cuando llegas a alcanzar ese equilibrio con tu propia realidad, que por supuesto nunca estará completo ni será perfecto. Y es en esta imperfección donde entra la melancolía, la soledad e incluso la tristeza. Es un complemento de esa felicidad, es precisamente lo que la hace creíble, aunque insisto, no perfecta.
    Puedes ser feliz y dejarte embarcar por la melancolía, y por supuesto puedes ser feliz y un perfecto solitario.
    Felicidades por el blog, me alegra tenerte por este mundillo. Mi hermana va a disfrutar contigo y muchos más por supuesto. Y ya sabes que cuentas con mi ayuda para lo que buenamente pueda.

  3. De acuerdo contigo Enkil sobre el concepto de felicidad que propones, no es a la que se refiere Eric ni la que suele buscar la mayoría de las personas que la anhelan. Yo creo en la felicidad de la que hablas y necesariamente está investida de tristeza, de melancolía de depresión. Si no fuera así, vivir no tendría ningún sentido porqué desde mi punto de vista vivimos para aprender y dicen los que saben del vivir y del aprender que no puede hacerse sin “dolor”, estar triste, estar melancólico, estar depre, ayuda a sentir ese dolor y poder buscarle el lado positivo, el que te enseña a tirar para delante y encontrar nuevas metas, nuevas oportunidades. Al menos a mi me pasa así. Sólo hay un peligro, el negarse a sufrir, el cansancio ante la fustración y el fracaso, el deseo de cerrar los ojos, los oidos, los poros de la piel y no enterarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor. Ese es el peligro y ese mi verdadero sufrimiento.El mundo, en el que me toca vivir, cada vez está más sordo y más ciego y aunque haya cuerpos que se toquen sólo se comunican a medias. Alcanzar ese estado que dices de felicidad conlleva el peligro de la aceptación, de la renuncia, del conformismo. Yo no quiero caer en ello. Gracias por estar por ahí!

  4. Yo también estoy bastante de acuerdo contigo. Lo que pasa que el dolor, la melancolía y sobre todo la depresión, son estados a los que si no pones unas limitaciones serias o si no eres bien consciente de donde está la línea que los limita, corres el riesgo de acabar sometido a ellos, de encontrarte en un bucle del que no sabes salir, incluso de negar que haya una salida, bien sea porque te acabas adaptando a ellos o bien porque acabas viéndolos como una parte de ti mismo.
    Dolor, felicidad, melancolía, euforia… es como con las drogas, puedes acabar siendo adicto a ellos.
    Pero si, creo que se complementan. No hay felicidad sin dolor, igual que no hay bien sin mal. Luego están los puntos intermedios, que son los que generalmente te acaban confundiendo y perdiendo.

  5. Por cierto y en relación al último comentario de Enkil, efectivamente, hay que poner límites a esos estados autoinducidos de tristeza o melancolía.

    La depresión no evoca silencio ni induce a calma alguna. Es un estado que casi siempre va acompañado de angustia o ansiedad de distinta intensidad cuando no las dos cosas y esa patología produce sufrimiento. Si no se supera, si como dice Enkil, te reconfortas en ella, se denomina entonces “enfermedad mental leve” y hay que ir “pitando” al médico 😉

  6. Gracias a todos por dejar vuestros comentarios!
    Chin, estoy de acuerdo contigo, la intención del post es reivindicar la parte positiva de esos estados, entre otras cosas porque la tiene. Hubo un tiempo que estar “depre” era hasta interesante, actualmente vivimos en una sociedad que no se lo permite, ni un solo instante, mi reflexión es sobre el ¿por qué? las consultas médicas están llenas porque ¿no somos capaces de aguantar nuestro sufrimiento?, ni ¿de crear nuevas capacidades para luchar contra él?. Yo no hablo de “reconfortarse” hablo de “aprovecharse” de “darse la oportunidad” de aprender, y si es necesario ayudarse con la química, pues nos ayudamos! pero sólo en caso necesario. La “enfermedad mental” es demasiado seria para que todo el mundo se apunte a ella ¿no?

  7. Hace tiempo leí en una entrevista a un neurólogo que el desarrollo de la sociedad y el progreso industrial y después (ahora) tecnológico ha ido mucho, muchísimo, más deprisa que la capacidad natural evolutiva de nuestro organismo.

    Así sucede que nuestro yo cognitivo, el instintivo, se parece más al hombre de Neardenthal de lo que nos creemos.

    Y si lo piensas… ….los niños, bebes, saben agarrarse, saben flotar si los arrojas a una piscina,… … pero instintivamente no tienen ni puta idea de que por el enchufe pasa la corriente ;))

    Lo de las capacidades para resolver el stress que nos acosa… ..lo veo jodidillo 😉

  8. encantada de conocerte, yolanda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: